Indigentes y consumidores, los mayores problemas de La Atarazana

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Tres problemas de inseguridad son los que preocupan a los vecinos de La Atarazana: el robo a personas, la sustracción de autopartes y el hurto de accesorios de vehículos.

La Policía acantonada en la ciudadela multiplica a diario sus esfuerzos, personal y recursos para frenar estos delitos. 

La pelea muchas veces es desigual, por los distintos puntos vulnerables que hay en la urbanización. 

El Subteniente Carlos Naucín Saltos es uno de los responsables de garantizar la tranquilidad del sector. El oficial, oriundo de la provincia de Bolívar, tiene claro cuál es el panorama y por ello exhorta a los vecinos a trabajar en conjunto. 

“Estamos abiertos a la ciudadanía para que nos den sus ideas y consejos. Dos oficiales y 11 agentes del orden, distribuidos en sus respectivos turnos y horarios, somos los encargados de la seguridad”. 

Naucín sostiene que hay una disminución en los robos y esto se debe al reforzamiento de los patrullajes en las zonas más sensibles. 

Añadió que algo similar se está realizando cuando los vecinos reportan la presencia de extraños o de personas sospechosas en su sector, a través del chat comunitario. 

El gendarme, que ha realizado cursos en Derechos Humanos y también de Operaciones Policiales con el Grupo de Intervención y Rescate (GIR), elaboró un informe de otros inconvenientes detectados en la ciudadela. 

“Dentro del diagnóstico situacional que se hizo en el mes de mayo, se observa que la mayor problemática son los indigentes, la drogadicción y las denuncias de violencia intrafamiliar”. 

En el caso de los primeros, estos ciudadanos habitan en parques, zonas de estacionamientos y otros puntos; mientras que los consumidores de sustancias sujetas a fiscalización, frecuentan espacios que son públicos. 

“Estamos totalmente enfocados en contrarrestar esto y recuperar los sitios que deben ser para otros fines. La recomendación es potenciar los operativos de control e identificar estas áreas. El plazo para tener los resultados es de aproximadamente 30 a 45 días”. 

En el tema de la violencia intrafamiliar, el gendarme de 26 años y oriundo del cantón Chillanes, señala que esto ocurre cuando algunos jefes de hogares consumen licor u otras sustancias y agreden física, verbal o sicológicamente a los miembros de su entorno. 

“Estamos prestos para ayudar y que esto no siga sucediendo.”, asevera. 

De acuerdo al oficial de Policía, existe un mapa térmico de auxilios solicitados por la ciudadanía del circuito Atarazana 6, que comprende un cuadrante cuyo perímetro lo conforman las avenidas Nicasio Safadi, De Las Américas, Democracia y la Pedro Menéndez. 

Este gráfico se lo elaboró con base a las llamadas de emergencia que recibió el ECU-911 desde esta zona. 

Un total de 1486 timbradas se efectuaron en lo que va del año. De estas, 491 corresponden a solicitudes de patrullaje; 244, para pedir presencia policial; 162, por personas que estaban bebiendo en la vía pública; 95, por carros sospechosos circulando en la zona; 59, por agresiones verbales; 37, por escándalos en las casas; 31, por trata de personas; 28, por pedidos de resguardo en el traslado de valores; 21, por fiestas a pesar de las restricciones; 19 para reportar la tenencia de sustancias sujetas a fiscalización, entre otras. 

El mayor número de llamadas, según Naucín, se hicieron desde los bloques de La Atarazana ubicados al pie de la avenida Plaza Dañín y desde las viviendas de Los Álamos frente a la ciudadela Naval Norte. 

Rescate de área 

El trabajo con la comunidad y la recuperación de espacios, así como el reforzamiento de operativos y controles forman parte de un plan macro a escala nacional que impulsa la Comandancia General de Policía y la Dirección Nacional Antinarcóticos. 

El tiempo de implementación del mismo es de seis meses. 

En La Atarazana ya se viene trabajando desde mayo en lo que es el acercamiento de los policías con los vecinos. Producto de ello, por ejemplo, se instalaron alarmas comunitarias en 4 zonas donde se reportan problemas. 

Naucín no descarta que otros sectores se beneficien con esos mismos dispositivos. 

El plan se denominado ‘Yo vivo mi barrio sin drogas’ tiene como fin reducir la incidencia delincuencial y la ingesta de estupefacientes en los jóvenes. 

Para el efecto, el Subteniente inició los contactos con los directivos de las instituciones ubicadas en los alrededores de la cancha contigua al parque de La Concordia. 

“En uno de esos muros vamos a pintar una imagen referente a esta iniciativa antidrogas. Queremos que los jóvenes salgan de esto y se enfoquen en otras cosas”. 

La propuesta de la Policía incluye capacitación, ferias de instituciones como el Ministerio de Salud y otras, la presencia del personaje Paquito, mingas e incluso actividades recreativas. 

El plan está en marcha, enfatiza Naucín, ahora solo espera la integración de los vecinos para mejorar las condiciones del sector. (I)

Fotografías: Atarazana Go!

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