Atarazana Ska, el sonido diferente que surge desde la ciudadela

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Que un grupo musical tenga el nombre de una ciudadela no es usual en Guayaquil. 

La Atarazana se convierte entonces en una urbanización privilegiada en ese sentido. Pues hace cuatro años, aproximadamente, un grupo de jóvenes se reunieron para formar una banda. Ellos decidieron denominarla Atarazana Ska. 

Ernesto Sánchez, líder y vocalista de la agrupación, explica que el objetivo es rendirle un tributo al sector donde nacieron algunos de los miembros, en el cual se observan vivencias cotidianas de centenares de ciudadanos. 

Paolo Monroy, músico, promotor y organizador de conciertos desde hace varios años, no recuerda un caso así. El más cercano -manifiesta- es el de su grupo METALQUIL, que combinó el vocablo metal con la palabra Quil, este último en alusión al puerto principal.

Tras varios cambios en la alineación original, los integrantes actuales de Atarazana Ska son: un comerciante, un tipo que vuela por los aires en un skate, un estudiante de música, un publicista y un electromecánico. 

A ellos se suman otros miembros que colaboran cuando hay presentaciones en directo o a la hora de grabar en estudios. 

Seguramente algunas personas que leen este artículo se preguntarán: ¿qué es el ska?  

Así es como se denomina a un género musical que fusiona el rock, reggae, blues, calipso, punk, entre otros. En este caso, añade influencias tradicionales, como el pasillo. 

Algo diferente 

Sánchez (45 años), morador del bloque 9, cuenta que durante su permanencia de varios años fuera de Ecuador escuchó a numerosos grupos interpretar este tipo de melodías. 

A su regreso se le metió en la cabeza la idea de desarrollar algo similar, pero con un toque más nacionalista. 

Es así que se reúne con músicos locales, como Luis León, Juan Carlos Veloz, Steven Chum, y empezaron a trabajar.  

“Ellos abrieron su mente y tuvieron la predisposición de meterse en el proyecto. Los primeros ensayos se dieron en una sala que se encuentra en las inmediaciones de la Caja del Seguro Social”. 

Según Ernesto, en el medio porteño era casi desconocido el ska, por cuanto el resto de agrupaciones tocaban rock latino, heavy metal, thrash metal, rock clásico y covers. 

“En los primeros discos de ska que escuché sentí algo así como una relación entre la clase obrera y las bandas. Eso mismo queremos que se sienta aquí. Tal como sucede con las canciones de Héctor Napolitano, Miguel Segovia y otros, pero con nuestro estilo”. 

Con esas ideas es que nace la letra de la canción “Bala perdida”, la cual tiene una duración de 03:20 minutos y más de 1.100 reproducciones en el canal de YouTube de Atarazana Ska. 

El contenido de las primeras estrofas se refiere, entre otras cosas, a la manipulación que hacen los medios de comunicación a las noticias, al abuso de poder, la discriminación y la posibilidad de que a quienes no les guste eso “comerán pavimento”. 

En el tema destacan los sonidos de la trompeta, del trombón, de los teclados, de los instrumentos de viento y otros que no se emplean regularmente en otros géneros musicales. 

Juan Carlos Veloz (41 años), residente de la manzana L-1 y baterista de la agrupación atarazaneña, compara las letras de las canciones de Atarazana Ska y las de bandas guayaquileñas de otros ritmos y observa varias diferencias. 

“Alguien tenía que decir lo que nosotros expresamos. Las composiciones de algunos grupos son muy flojas en sus mensajes. Es necesario manifestar algo que interese”. 

El responsable de las baquetas precisó que para ellos lo social, los derechos humanos, la defensa del medio ambiente y similares son fundamentales. 

Producciones 

Atarazana Ska tiene como referentes a grupos que surgieron en los años 90, como Los Fabulosos Cadillac, Aterciopelados, King Changó, Fito Páez, entre otros. 

De ellos tomaron lo que consideran mejor y lo combinaron con su talento para crear canciones que están en Spotify (3) y en YouTube (4). 

El tema emblemático, de acuerdo a Sánchez y a Veloz, es “Tírate a un lado”, el cual tiene una duración de 02:55 minutos. 

Su letra se refiere a la “historia triste” de la vida de una persona a la que “nada lo emociona, todo lo ignora, maldice por su suerte viviendo entre incoherentes…”. 

En la plataforma audiovisual están “Bala perdida”, grabado en el área de estacionamiento de los bloques de La Atarazana; y “Chinita”, filmado íntegramente en el balneario de Montañita, provincia de Santa Elena. 

Shows suspendidos 

La emergencia sanitaria paró a raya varios proyectos y presentaciones que tenía el grupo. 

Al menos tres conciertos estuvieron planificados y hasta el momento siguen postergados a la espera de una nueva fecha. 

Los Atarazana Ska optaron por continuar perfeccionando sus sonidos y mantener la comunicación. 

“Nos estamos preparando para volver a tocar en vivo. Acudimos al estudio de Juan Carlos ‘Jefe’ Vergara (exmorador de La Atarazana y mentalizador del Vergara Fest) para realizar ciertas grabaciones”, manifestó Sánchez. 

El también compositor de todos los temas resalta que están enfocados en dos aspectos: difundir sus canciones para que la gente conozca nuevas propuestas musicales y tocar en conciertos. 

De esto último, solo esperan que la situación sanitaria mejore, pero ya tienen definido el sitio donde se daría una presentación. 

Los integrantes 

Hoy, la banda está conformada por Ernesto Sánchez, como líder y vocalista; en la guitarra, Andrés Echanique (25 años), quien además es profesor de música; en el bajo, Abel Granizo (24 años), dedicado a la electromecánica; Juan Carlos Veloz, profesional de la publicidad; y Pablo Vásquez (24 años), saxofonista y alumno de la Facultad de Sociología. 

La mayoría de sus miembros aprendieron por sí mismos a tocar sus respectivos instrumentos. 

Vásquez es aficionado al skate desde hace 11 años y capaz de realizar peligrosas maniobras en el aire. Atarazana Go! pudo captar imágenes de este artista mientras volaba en su tabla.

Los cinco jóvenes, más dos o tres de apoyo, están listos para seguir produciendo música y para volver a los escenarios. Talento y ganas de triunfar no les faltan. Algún día La Atarazana y también Guayaquil, se sentirán orgullosas de ellos. (I)

Fotografías: Atarazana Go!

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