Headbangers Attack, un referente para las bandas nuevas

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Corrían los años 90’s y en América Latina había un programa de televisión de la cadena estadounidense MTV, que marcó al movimiento rockero del continente: Headbangers.

Los metaleros ecuatorianos se convirtieron en fieles televidentes del espacio conducido por el chileno Alfredo Lewin.

En Ecuador, un joven guayaquileño tampoco se perdía esa transmisión, pues en el programa se difundían videos de estreno y entrevistas a los referentes del rock pesado de ese momento.

Ese porteño se llama Paolo Monroy Torres quien desde el 4 de agosto de 2012 decidió llamar Headbangers Attack a un concierto que organiza cada año, en homenaje a todo lo que aportó ese programa al movimiento rockero de la región.

“Me identifiqué con ese segmento de MTV y le agregué el término: ataque (traducido al español), para expresar la idea que estamos al ataque otra vez”.

Así es como surge uno de los recitales más insignes de Guayaquil, en donde los grupos menos conocidos tienen la oportunidad de mostrarse ante el movimiento rockero porteño.

“Aquí se lanzan por primera vez al público, mínimo dos bandas guayaquileñas y una de cualquier provincia. Ese es el concepto y no lo vamos a cambiar”.

Un estreno con mucho thrash

El también gerente y propietario de la tienda Rockquil ya había colaborado en la producción de eventos en vivo junto a otros amigos.

Sin embargo, llegó un momento en que decidió tomar la batuta, convencido de que se podía hacer algo mejor especialmente con el manejo del sonido.

“Algunos organizadores de conciertos piensan solo en las ganancias, pero no se preocupan de algo tan importante como es el audio o la iluminación. No todo puede ser rentabilidad y el público -ese que paga la entrada y consume-, se merece respeto”, manifiesta con énfasis.

La primera edición del Headbangers Attack contó con la participación de grupos de la talla de Legión, Blasfemia, Odisea, Orion, Toxic Soul y otras.

Esa tocada se dio en la Casa Comunal Santa María de Las Lomas, cerca de la ciudadela Ferroviaria.

El sábado 20 de noviembre de 2021 se cumplirá la sexta edición. Estarán en escena METALQUIL, Primate (thrash metal) y Sagaz (heavy metal).

La presentación se llevará a cabo en el bar Diva Nicotina y ya no hay disponibilidad de entradas.

Al menos 32 grupos de todo el país han tocado en los distintos Headbangers.

El principal de Rockquil también es el mentor de otros recitales como el Noviembre Negro, Tributo al Rock Nacional y uno más con el que despide el año.

A escala nacional, suman aproximadamente 40 todos los recitales que ha organizado y en ellos 132 bandas pasaron por esas tarimas.

Un trabajo difícil

De acuerdo a Paolo no es fácil armar un show y ese mismo día, también estar en el escenario, como él lo hace.

“Cargar parlantes, cables y estar atento a todo lo que sucede en el local, es desgastante. Diferente es cuando eres invitado. Ahí no hay estrés ni agotamiento”, explica.

A pesar de ello, este vocalista guayaquileño es optimista y está convencido que los rockeros del Puerto Principal tienen ‘hambre de conciertos’.

“Ya basta del encierro. La vida y las actividades deben continuar. El año de la emergencia no hubo presentaciones. Yo, por ejemplo, me dediqué a mi familia y a componer para el material que saldrá en 2022”.

Rodeado de distintos géneros

Paolo nació en el Suburbio de Guayaquil. Su barrio es la calle 33 y García Goyena. Es allí donde lo trajo al mundo su mamá Isabel Torres gracias a la ayuda de una partera: Petita Tutivén, quien era su bisabuela.

Su niñez la vivió en este populoso sector. Aquí creció rodeado de diferentes géneros musicales, pues sus padres eran fieles seguidores de las canciones románticas de los 60’s, 70’s y 80’s; mientras sus tíos fueron salseros.

Sin embargo, junto a la casa de Monroy residía el quiteño José Heredia (+), quien escuchaba a alto volumen las producciones de Led Zeppelin, Wasp, ACDC, Kiss, Deep Purple, Metallica, Megadeth, Slayer, entre otras.

El capitalino era amigo de todos en la barriada y permitía que tanto Paolo (de unos 9 años), así como otros cercanos oigan a estos grupos.

“No teníamos bien claro qué era lo que estábamos oyendo. Solo sabíamos que sonaba muy bacán. Curiosamente, José también oía a cantantes de salsa, género que también me agrada”.

A todo esto, el también hijo de don Jorge Monroy Crespo, estrechó lazos de amistad con otros jóvenes de similar edad del sector, que ya estaban más metidos en la música.

En medio de toda esta vorágine de acceso a diferentes géneros y bandas aparecen también dos temas, a finales de los 80´s, que Paolo los considera casi como himnos sagrados: Don’t stop the fight, de los británicos Fastway, y la canción de la película Transformers, de los norteamericanos Lion.

Monroy se educó en los colegios Francisco de Orellana y Técnico Simón Bolívar. Aquí sus compañeros no eran rockeros, pero todos hablaban de Nirvana, Bon Jovi, Aerosmith, Pearl Jam y otras agrupaciones del momento.

El primer concierto al que acudió el principal de Rockquil en su vida, no fue de rock pesado. Se trató de una tocada, el año 95, en Salinas en la que subieron a la tarima Tranzas, La Trifulka y otros.

Dos años después es que Monroy tiene acceso a un recital con bandas de metal como Kaos, Incarnatus, Notoken y más. Esto se dio en el Club River Oeste.

El canto y su banda

Hay varios aspectos a resaltar de este rockero defensor de Guayaquil a más no poder.

Uno, su memoria privilegiada para recordar los hechos y eventos con fechas exactas; dos, lo exigente y obsesivo para que los detalles técnicos de un concierto sean de la más alta calidad; y tres, sus arraigados principios en defensa de su ciudad.

En la extensa entrevista que concedió a Atarazana Go!, Paolo recuerda sus inicios en el canto.

Es en 1998 en que le nace la idea de formar una agrupación musical con su amigo Richard Sánchez, quien es familiar de un integrante de la banda Incarnatus.

La bautizaron con el nombre Brothers of Metal, empero solo se quedaron en ensayos y nunca tocaron en público.

En 2002, se suma a Sublimium, siendo esta la primera vez que canta en un concierto. De ahí puso la voz como invitado en shows de Dogma Pagano y Dádiva.

Dos años después, junto a Daniel Larenas, Carlos Cobos, Jefferson Gómez y Luis Rivera crean Wild Sex. Con ellos tocó canciones propias, covers y recorrió por 10 ciudades del país. Lo que no hicieron es grabar en estudio.

El 2007 fue un año clave para la vida de Paolo como cantante. Wild Sex se separa en enero, pero en marzo Monroy forma a METALQUIL.

“Una de las razones porque se terminó el otro proyecto es que mi voz no es para cantar heavy metal, es más agresiva. Hablé con varias personas y arrancamos. Nuestra primera presentación fue en el Garzocentro, en agosto de 2007, ante unas 2 mil personas”.

Por este grupo han pasado más de 30 personas y Paolo es el único original.

Emergencia con Grimmett

Uno de los hechos más trascendentes que le tocó vivir a Monroy, en su largo trajinar como organizador de conciertos, fue la emergencia de atravesó en Guayaquil, Steve Grimmett, vocalista del grupo Grim Reaper.

El cantante británico llegó a Sudamérica para una gira por varios países que incluía a Ecuador.

Tras el show en el Puerto Principal, el frontman tuvo que ser llevado de emergencia al hospital Luis Vernaza, la noche del 14 de enero de 2017.

Los galenos le amputaron un parte de su pierna por presentarse una grave complicación a consecuencia de la diabetes. Esta noticia dio la vuelta al mundo.

Paolo, que fue uno de los principales promotores del show, estuvo con su ídolo cuando lo trasladaron ya a la sala y le entregó un reconocimiento a nombre del movimiento rockero de la ciudad.

Tras muchos años de organizar recitales, subirse a las tarimas con su banda, recorrer el país o viajar al exterior para ver a algunos de sus grupos favoritos y atender su negocio, Monroy continúa firme con sus ideales por la música que más le gusta. Pareciera que no le pierde la fe al rock ecuatoriano. (I)

Fotografías: Atarazana Go! y Cortesía de Paolo Monroy

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