Emotivo tributo a ciclistas que murieron en siniestros viales

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Juan José Vallejo, Julio Cornejo, Santiago Jaramillo y los menores de edad, Wilson Lascano y José Antonio Pachecho, murieron hace algunos años en siniestros viales, mientras iban a bordo de sus bicicletas.

La noche del jueves 25 de noviembre, estas cinco víctimas de conductores de carros recibieron un homenaje póstumo por parte de unos 200 ciclistas que recorrieron las calles de la ciudad, hasta llegar a dos de los puntos en donde ocurrieron los fatales percances.

La marcha denominada Cicleada Blanca fue silenciosa y de profunda reflexión, entre los participantes. Solo un altoparlante que emitía el ulular de una sirena se escuchó, especialmente, por las vías más transitadas.

Un poco antes de las 20:00 empezaron a congregarse los ciclistas de los diferentes colectivos de Guayaquil. La convocatoria estuvo a cargo del grupo Masa Crítica, cuyo líder es Alberto Hidalgo.

La organización promueve el uso de la bicicleta y otros medios de transporte sostenibles en la ciudad.

El punto de encuentro fue el Parque Centenario hasta donde llegaron los deportistas de diferentes edades y sexos.

El Corona Bike Team, que incluye a ciclistas de La FAE y otras ciudadelas de la urbe, se hizo presente. Daniel García, Carlos Ochoa, Pamela Sarmiento, Anthony Flores, entre otros de ese equipo, formaron parte del recorrido.

Antes de iniciar la pedaleada hubo un minuto de silencio por los fallecidos. Luego inició la marcha que avanzó por la avenida 9 de octubre y otras arterias hasta llegar a la intersección de las calles Francisco Segura y Esmeraldas, en el sur.

En una esquina de este transitado sector fue colocada, en un poste, una bicicleta pintada de blanco en memoria de Wilson y José Antonio.

Hidalgo puso una ofrenda floral en representación de sus compañeros, mientras que los integrantes del Corona Bike Team encendieron las velas y las acomodaron en un espacio de la estructura de concreto. Fueron minutos muy emotivos.

De inmediato la masa de ciclistas se desplazó por la calle Esmeraldas hasta la avenida Portete, en el suburbio.

Centenares de ciudadanos se asomaron a las ventanas de sus casas o salieron a los portales, para observar a los deportistas.

La calle 38 fue el destino del grupo. Ahí, en el parterre central está montada sobre un poste otra bicicleta blanca. En esta zona falleció en otro joven que disfrutaba de andar en su ligero vehículo.

Otra vez predominó el silencio. Algunos ciclistas, incluso, extendieron sus manos hacia la bici blanca en señal de respeto al compañero.

En esta oportunidad, el recorrido solo se efectuó por los dos lugares.

La cicleada concluyó cerca de las 23:00, pero en el corazón de cada asistente vivirá por siempre el recuerdo del colega caído. (I)

Fotografías: Atarazana Go!

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