Pocos monigotes en portales; muchos para la venta en La Atarazana

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Al cierre de 2021 es escaso el número de monigotes que vecinos de La Atarazana colocaron en sus jardines y exteriores de sus casas.

Tras un recorrido efectuado la tarde del jueves 30 y viernes 31 de diciembre, por las diferentes manzanas, calles y avenidas principales de toda la urbanización, se pudo observar que no hay tantos “años viejos”, como en épocas pasadas.

Ni siquiera en los establecimientos comerciales que tradicionalmente ponen los muñecos para que sus clientes dejen “caridad”, hubo muchos.

Algunos vecinos consultados manifestaron que las restricciones impuestas por las autoridades debido a la situación sanitaria del país incidieron para que este año no se animen a comprar o construir un monigote.

A pesar de ello, en la avenida Carlos Luis Plaza Dañín esta vez se instalaron tres comerciantes quienes los ofertan por precios que van desde los 10 dólares en adelante. El negocio tampoco ha sido bueno para estos.

Ausentes en casas y locales

El recorrido para observar las figuras que van a incinerar los atarazaneños, empezó por las manzanas A, B, C, D, E y F.

En esta área de la urbanización solo en dos establecimientos estaban colocados una figura de Angry Birds, un Pato Juan y un dinosaurio.

Luego en la manzana H, al interior del restaurante El pollo de la piedra verde, también tienen un muñeco. Por la I y la J no se observó a ninguna figura.

En la avenida Roberto Gilbert (manzanas G y E) tres locales, entre ellos dos farmacias y un consultorio pusieron pequeños en los exteriores. Esto es bastante inusual ya que, por la existencia de decenas de consultorios, locales de venta de diferentes artículos, restaurantes y otros, todos los años ha habido personajes de papel y cartón en sus portales.

Por las peatonales y vehiculares de las manzanas P y Q, cerca al hospital de Solca (avenida Atahualpa Chávez), no se divisó que los dueños de casas y propietarios de negocios tengan “años viejos”. Lo mismo pasa por el lado de las manzanas L y M, de la avenida Carlos Luis Plaza Danín.

En la O y en las casas de la M que dan hacia el interior de la ciudadela, se observó dos figuras en una casa y otra en una tienda de esta zona.

Ventas bajas

Don Leonel Quintana volvió como hace otros años a comercializar muñecos en los bajos del bloque 4, de La Atarazana.

En 2020 trajo cerca de 360 y solo le sobraron 20. En esta ocasión puso en la vereda 160 y hasta el jueves por la tarde había negociado cerca de un centenar.

“No está buena la comercialización por estos días. Las medidas del COE, la pandemia y la falta de recursos inciden para que la gente no nos compre”.

A unos pocos metros, al pie del parque, de los mismos multifamiliares se encuentra don Alfredo. Sus figuras están hechas de viruta, camisas, pantalones viejos y caretas que él mismo elabora.

Desde el martes 28 de diciembre, apenas pudo vender 12 “años viejos”. No está seguro si el próximo Fin de Año se anime a construir.

Invirtió un pequeño capital que tenía, pero no sabe si va a recuperarlo, peor tener ganancias.

En cuanto a los personajes, los más populares que se pudo mirar en la ciudadela corresponden a la serie El juego del calamar, Frozen, Among us, Spiderman y Venom.

Carlos, un artista

En la manzana D-5 vive Carlos Ponce. Es un vecino querido y conocido en diferentes sectores de la urbanización. Su familia es una de las fundadoras de La Atarazana.

Su discapacidad auditiva y en el habla no le impiden comunicarse con sus conocidos o amigos, y menos aún construir monigotes de alta calidad.

Son verdaderas obras de arte las que fabrica cada diciembre con periódicos, papel, engrudo y cartón. Lo hace solo sin la ayuda de nadie.

En esta oportunidad su figura es alusiva a la final de la Liga Pro, en la cual Emelec de Guayaquil no pudo alcanzar el campeonato.

En su sector, los vecinos lo admiran por el talento y creatividad que muestra año a año. (I)

Fotografías: Atarazana Go

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