Regocijo y fe durante la procesión y la misa de Domingo de Ramos

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Decenas de fieles católicos de La Atarazana y de las ciudadelas aledañas participaron en la procesión y en la misa de Domingo Ramos, programadas por la parroquia Señor de la Buena Esperanza, con motivo del inicio de la Semana Santa.

Unos minutos después de las 10 de la mañana, alrededor de 40 creyentes acudieron al templo de Nuestra Señora de las Victorias, ubicado en la ciudadela Bella Aurora.

Desde ese lugar -de acuerdo a lo planificado- debía iniciar la caminata de fe que contempló avanzar por las calles de ambas ciudadelas.

Poco a poco arribaron los organizadores, así como más ciudadanos con sus ramos en mano. Aquí los recibió el padre Ronald Fermín, quien fue el encargado de dar la misa y también de bendecir los ramos en el templo de la Bella Aurora.

Alrededor de 25 minutos duró el mensaje que transmitió el prelado a las personas que se congregaron en ese recinto.

De inmediato todos los presentes, con el padre Fermín a la cabeza salieron rumbo a la iglesia del Señor de la Buena Esperanza.

Transitaron por la avenida Roberto Gilbert, por la Nicasio Safadi, ingresaron por la manzana G, pasaron por la F y finalmente salieron a la D, en La Atarazana.

Algunos moradores se asomaron para ver la procesión. Hubo algunos que sacaron sus ramitos por puertas y ventanas.

Cerca de las 11 de la mañana, las casi 100 personas que caminaron llegaron a los exteriores de la iglesia del Señor de la Buena Esperanza. En ese sitio entonaron alabanzas a Cristo, mientras agitaban sus ramos.

Luego ingresaron al templo cumpliendo con los protocolos de seguridad dispuestos por las autoridades.

A los pocos minutos el padre Alfredo García apareció, charló con varios fieles y caminó hasta el altar mayor para iniciar la misa.

La acusación contra Jesús, su sentencia y su muerte fueron recordados en el templo atarazaneño.

“Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a meternos un poquito en sus llagas. Hay que agarrarse de las llagas de Cristo para nosotros convertirnos. Meternos allí. Hacer que el Señor nos lave y nos limpie con su preciosísima sangre que será derramada en el Viernes Santo”, manifestó el padre García.

La intervención del representante de la iglesia duró cerca de 10 minutos y fue atendida por todos los presentes.

La ceremonia religiosa continuó con más cánticos, la celebración de la cena, oraciones y mensajes del párroco.

Antes del mediodía la misa de Domingo de Ramos llegaba a su fin. Los creyentes de este sector de la ciudad se mostraron regocijados por el inicio de la Semana Santa.

A diferencia de otros años, en que el padre García arrojó el agua bendita a los ramos dentro de la misma iglesia, esta vez ese acto se cumplió en la puerta de ingreso.

Los fieles católicos salieron en orden y felices de haber participado en la misa. Se despidieron del sacerdote y continuaron con su jornada dominical. (I)

Portada, fotografías y videos: Atarazana Go!

 

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