Entre dos puentes hubo una fiesta de punk y Hip hop

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Sin acceso directo a fuentes de energía eléctrica, en medio de dos puentes al norte de Guayaquil, prestando o alquilando equipos e instrumentos, pero con un enorme deseo de promover la música, así es como se organizó el concierto denominado “Esta ciudad no existe”. 

Se trata de la segunda edición de un festival inédito, cuyo promotor es el joven Marcelo Rendón.  

Los asistentes no pagaron por participar en la tocada ni llevaron productos o artículos en donación, que solventen las presentaciones. El evento es por amor al arte. 

La tarde del sábado 14 de enero, desde el mediodía, un grupo de jóvenes llegó al espacio que hay entre los viaductos ubicados en la intersección de las avenidas Benjamín Carrión y Francisco de Orellana. 

Ahí empezaron a acomodar los parlantes, la consola, las guitarras, a montar la batería y a ubicar un generador de energía -que funciona con combustible- en un sitio estratégico. Se trata de un área rústica de unos 10 a 12 metros de ancho, de escasa infraestructura y de poco tránsito peatonal. 

El show al aire libre estaba programado para las 14:00, pero recién media hora después se realizaron las pruebas de sonido. 

A esa hora ya había cerca de 30 a 35 personas entre seguidores del género punk, del rap y del hip hop. 

Entre los primeros en arribar estuvieron el grupo Petunias; así como José Chivolo Jiménez, vocalista de Notoken,  banda de hardcore punk. 

En paralelo, los grafiteros y otros artistas dieron rienda suelta a su creatividad y empezaron a plasmar sus ideas en los muros de los puentes. 

Se observaba mucha camaradería entre quienes llegaban. Parecía que todos se conocieran entre sí. 

A las 16:00, aproximadamente, el cuarteto Gardenias dio inicio al concierto. Este grupo lo conforman: André Farra, voz y bajo; Carlos Proaño, guitarra y segunda voz; Adrián Vélez, guitarra; y Juan José Araujo, en la batería. 

Ellos interpretaron varios temas que fueron muy aplaudidos por los asistentes. 

Su presentación se extendió por cerca de 30 minutos. 

A continuación tomaron la posta las chicas de Petunias. La banda está compuesta por: Rafaela Salazar, en guitarra y segunda voz; Helen Campoverde, como vocalista; Natalia Coello, en el bajo; y la batería estuvo a cargo de Amy Aráuz. 

El cuarteto porteño puso en escena temas como: “Sales a la calle”, “Pandémium”, “Conflictos”, “No puedes dejar el punk”, “Mundo de hoy”, entre otros. 

Helen se encargó de interactuar con el público. Los arengó y los invitó al “pogo” (baile o algarabía de quienes están cerca al escenario y se mueven al ritmo de una canción).  

La gente respondió a la convocatoria y danzó frente a las cuatro chicas.  

El recital denominado “Esta ciudad no existe” comenzaba a calentarse, y no precisamente por el sol o la alta temperatura. 

En medio de los aplausos, Rafaela, Helen, Natalia y Amy se despidieron de los fans. 

De inmediato, dos enmascarados se apoderaron del área destinada a los artistas. Eran Gufi, en la batería, y Diezy, en la voz y la guitarra. 

Ambos son los integrantes de Destruir, un dúo de d-beat, un subgénero del hardcore punk originario de la Gran Bretaña de los años 80. 

Los músicos y varios acompañantes llegaron a bordo de bicicletas, junto a un grupo de amigos y dos mascotas. Ellos colgaron dos pancartas; en uno de los puentes, una con el nombre del grupo y otra con la leyenda: “No pedimos permiso para ser libres, no pediremos perdón por serlo”. En la misma, totalmente en blanco y negro, se observa la imagen de un perro y la letra A, encerrada en un círculo.  

El símbolo tiene varios significados, como: anarquía, cerrado y de siempre. Todo dependerá del contexto en que se lo use y quién. 

Lo cierto es que la presentación de Gufi y Diezy incentivó a los presentes, quienes no dudaron en unirse al pogo. 

Entre 30 y 40 muchachos de ambos sexos danzaron y chocaron entre sí escuchando los temas de Destruir. 

 Hip hop para todos 

Un poco antes de las 18:00, cuando el sofocante calor disminuyó para dar paso a una leve garúa, le correspondió el turno a Mankomuna. 

Se trata de un grupo en el cual unen sus voces y talentos un sinnúmero de intérpretes de hip hop y rap de Guayaquil. 

Aquí se suman los vocalistas de: La 300 (Martha de Roldós), PFC (del Suburbio), Clandestinos (Guasmo), Sucia Sangre Clan (Durán), entre otros.

CQ Shakaim (Huanvilca Family), uno de los integrantes, contó que son  catorce personas las que forman parte de este proyecto nacido el año pasado.

“Mankomuna es mi iniciativa. Soy productor musical. Siempre hemos sido amigos entre todos, pero no nos decidíamos a trabajar en algo juntos. Ahora tomamos la decisión de hacerlo y hemos producido un material con cuatro temas y está en camino un proyecto con catorce canciones”. 

Las composiciones, de acuerdo a este rapero guayaquileño, giran en torno a los problemas de la ciudad, las realidades sociales y las vivencias de cada persona. 

Algunos de los que estuvieron en la tocada del sábado 14 son: Skan, MC Jam, Nota, Sin Aka, Doroteo, Barras y DJ Mandy. 

Su espectáculo incluyó cuatro temas: “Recalentado”, “Metrópolis”, “Rap forense” y “Desde la 25 y la L”. 

Punkeros y hiphoperos y otros se enchufaron con los temas.  

La fiesta cerraba de manera perfecta hasta que llegaron cerca de 30 elementos de la Policía Nacional, a bordo de motos y patrullas. 

Parecía un operativo antidelincuencial, pero lo único que había entre los dos puentes eran jóvenes disfrutando de los géneros musicales que más les gusta. 

Si bien los uniformados deben cumplir con su trabajo, lo criticable es la escasa educación que evidenciaron al momento de pedirles a las personas que se retiren. (I) 

 Portada, fotografías y videos: Atarazana Go! 

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