Un show a pura batería y lleno de recuerdos

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Quienes acudieron al recital que brindaron Andrés Albán y Willy Wong junto a músicos de altísimo nivel de la ciudad, para observar un duelo entre estos bateristas y rememorar canciones legendarias de las bandas Spectrum y Abraxas, recordarán este evento por muchísimos años.

Es la primera vez en la historia del rock porteño que estos monstruos de los tambores, los platillos y los bombos tocan su instrumento al mismo tiempo y en una misma tarima.

El recital se llevó a cabo la noche del viernes 21 de julio, en la Sala Experimental del Teatro Centro de Arte.

Desde las 19:00, poco a poco, empezaron a llegar los seguidores de Spectrum, de Abraxas y de Batukka.

La expectativa que se generó en semanas previas fue enorme, pues no todos los días se puede observar en una sola tarima a Andrés Albán, a Willy Wong, a Yamil Chedraui, a Antonio Montalván, a Bilo Albán, a Gustavo Pacheco, a Demetrio Maggio, a Andrés Castro, a Danny Cabrera y la sorpresa de la noche: Emily Albán.

Un poco después de las 20:00 empezó la tocada con el clásico “Rock and Roll”, de la legendaria banda británica Led Zeppelin, en la voz de Maggio.

Andrés y su batería estuvieron a la izquierda del escenario, mientras que Willy y su instrumento, se acomodaron a la derecha. Este arranque fue poderoso y era solo el preámbulo de todo lo que se vendría esa noche.

Luego apareció en escena uno de los grandes del rock ecuatoriano: el maestro Gustavo Pacheco.

Acompañado de una guitarra color fucsia y junto al resto de músicos interpretó “Soul Sacrifice”, de Carlos Santana. Este tema vio la luz en 1969 y forma parte del disco que tiene el mismo nombre.

Una lluvia de aplausos despidió al histórico exmiembro del grupo Boddega.

De inmediato, le correspondió a Wong presentar sus canciones. “Animal para amar”, “Tu cara de cartón”, “Tiraré de la cadena” y “Tipo común”, las cuales deleitaron a los presentes.

El momento épico del show se dio cuando junto a Yamil tocaron uno de los himnos del metal porteño: “El rock es mi religión”, de Abraxas.

Muchos corearon la canción. Fue como un viaje al pasado cuando aparecieron las primeras bandas de heavy metal guayaquileñas.

A continuación, fue el turno de Albán. La banda abrió con un súper clásico del rock progresivo: “Tom Sawyer”, de los canadienses Rush.

El batero porteño dijo que Neil Peart (+), responsable de los tambores en ese trío, fue uno de sus referentes a la hora de aprender a tocar el instrumento.

Siguió la poderosa “Phanthom of the opera”, de Iron Maiden. Danny Cabrera y Andrés Castro se encargaron de las guitarras, en tanto que Yamil tomó el bajo.

Los rockeros que estuvieron en la Sala Experimental se quedaron casi hipnotizados por la armonía de los músicos.

A ello se suma que detrás de los músicos se proyectó la portada del disco donde aparece este tema, homónimo con el nombre la banda.

Un rostro gigante de “Eddie, The Head”, parecía mirar el concierto y también a cada uno de los espectadores.

Tras unos 20 minutos llegó la hora de tocar las canciones de Spectrum. Vinieron entonces: “El infierno de Dante”, las clásicas “Religiones en conflicto” y “Ven”, así como “Misterio”.

El público se puso de pie para aplaudir y reconocer el trabajo del cuarteto que ya pisa los 40 años de trayectoria.

El cierre del mano a mano entre Andrés y Willy tenía que ser con un tema memorable. El elegido fue “Moby Dick”, del disco Led Zeppelin II (1969).

Albán y Wong demostraron porqué son los mejores en la batería. Fueron cerca de 10 minutos en los que cada uno golpeó a su instrumento, como ha aprendido hacerlo a lo largo de los años.

No hubo piedad con los tambores, platillos y bombos. Fueron minutos para la historia, para quedar almacenados en las memorias de todos quienes acudieron al Centro de Arte.

Al final hubo un éxtasis total. Andrés y Willy se abrazaron, se felicitaron y se agradecieron el uno al otro por todo el esfuerzo que dejaron en el escenario.

Brian Valle subió al escenario para un homenaje al exbeatle, Paul McCartney.

Más de una decena de canciones, entre las que destacan: “Silly love songs”, “Band on the run”, “God night tonight”, “Say, say, say”, “Can’t buy me love”, “1985” y otras, las corearon todos los que arribaron a la sala.

“Hey Jude” fue el cierre de una noche apoteósica en la que se conjugaron la música y la misma historia del heavy metal guayaquileño. (I)

Portada, fotografías y videos: Atarazana Go!

 

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