Ricardo Romero y la voz de CARR mantienen vigente a Radio Cristal

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En la calle Luque, entre José de Antepara y García Moreno, se halla una edificación donde la música popular ecuatoriana ha hecho historia. 

Por este sitio han transitado los vocalistas, los dúos, los tríos y grupos musicales que dieron sus primeros pasos para luego convertirse en referentes de Ecuador y de América Latina. 

El de mayor reconocimiento es Julio Jaramillo (1935-1978). 

Y es que en Radio Cristal los artistas siempre tuvieron las puertas abiertas para demostrar su talento. Incluso aquellos que todavía no tenían mucha experiencia. 

Esa política dispuesta por el fallecido fundador y director de la emisora, Carlos Armando Romero Rodas (CARR), se mantiene hasta hoy. 

El encargado de continuar con dicho legado es Ricardo Romero Rivas, hijo del popular radiodifusor guayaquileño (1929-2004). 

Hace unas semanas, la tradicional emisora cumplió un año más de actividad ininterrumpida (66) y lo celebró como si fuese el primero.  

El trovador porteño Héctor Napolitano, el cantante capitalino Héctor Jaramillo, las intérpretes Juanita Córdova, Marcia Casanova y Angie Solano, así como el grupo Los Hermanos Gálvez animaron la fiesta en el célebre teatro estudio Enrique Ibáñez Mora. 

El evento corrobora una de las bases fundacionales del trabajo social que realiza la estación hace muchas décadas: promover al artista ecuatoriano. 

Sin embargo, los tiempos han cambiado desde 1957, año en el que empezaron las transmisiones de la que hoy es considerada “La Emisora más Popular del Ecuador”, según reza su eslogan. 

Con el aparecimiento de la Internet y de las diferentes plataformas musicales, los dueños de todas las estaciones de radio del país se vieron obligados a replantearse la manera de llegar a las masas en el territorio nacional. 

El audio, “amo y señor” durante décadas, tuvo que transformarse en audiovisual para mantenerse vigente. 

A Ricardo Romero le correspondió implementar varios cambios para que Radio Cristal se sintonizara con esa realidad. 

En esta crónica conocerán esos procesos, así como un sinnúmero de anécdotas y hechos ocurridos alrededor de la emisora.  

Entre micrófonos y cables 

A sus 60 años, Ricardo Romero recuerda con mucha claridad y precisión lo que ha sido su vida en este mundo lleno de micrófonos, consolas, parlantes, cables y demás equipos. 

Quiso ser economista, pero por diversas razones no concluyó la carrera. Después estudió algunos semestres de Filosofía. Finalmente se convirtió en comunicador social y locutor. Ese oficio, seguramente, lo llevaba ya en sus genes. 

“Cuando tenía 9 años, mi padre me pidió que lo acompañe a ‘La Hora JJ’, uno de los programas insignes de Cristal. Mi función consistía en receptar las llamadas de los oyentes y anotar sus peticiones. Mis apuntes eran a mano, por cuanto no sabía usar la máquina de escribir. El teléfono no paraba de sonar. Me olvidé de anotar de qué sector o ciudad nos estaban timbrando. Eso me costó un llamado de atención de mi progenitor”, recuerda Romero. 

Esta es una de las principales vivencias que Ricardo no olvida jamás, junto a su padre, Carlos Armando Romero Rodas.

De esa misma época rememora el aporte que le dio Benito Sanjinés Baidal, un afroamericano humilde, pero que era un experto sonidista. 

A la edad de 23 años, Romero Rivas es enviado a Quito para posicionar a la emisora.  

La aceptación de los oyentes en la capital de la república no era la misma que la de Guayaquil y decenas de poblaciones del país. 

“Ricardo Arturo, esta es tu oportunidad de independizarte”, le dijo CARR.  

Ricardo ya se había dado cuenta de que, en la Perla del Pacífico, no podía avanzar más dentro de la estación. La influencia de su padre era demasiado poderosa, así que —sin dudarlo— asumió el desafío. 

“Llevé en mí todo lo que había aprendido en esos años. Radio Tarqui era la líder y me tocaba competir”.  

Romero Rivas buscó a buenos colaboradores y de inmediato se puso a trabajar.  

Coincidencia o no, en la emisora preferida —en esa época— de los capitalinos empezaron a surgir problemas administrativos.

Fue entonces que Radio Cristal ganó espacios. Ricardo cosechaba sus primeros triunfos y CARR se sentía orgulloso. 

 El adiós de CARR y de Julio Juan 

En 2004 fallece el fundador y director de la emisora: Carlos Armando Romero Rodas.

El hombre que había marcado un antes y un después en la radiodifusión ecuatoriana abandonó el mundo terrenal y su nombre pasó a convertirse en una leyenda. 

El pueblo —especialmente el guayaquileño— despedía a su locutor favorito. Aquella voz inconfundible que cada 31 de diciembre, unos minutos antes de la medianoche, era escuchada por millares de personas de todo el país, para recibir el nuevo año.

Ese día, invariablemente, CARR pronunciaba un mensaje que llegaba al alma de la gente. 

Tras la partida de su padre, es entonces cuando su otro hijo, Julio Juan (hermano de Ricardo), asume las riendas de la emisora.  

Empero, en abril de 2019, a la edad de 48 años, dejó de existir el nuevo titular de la emisora, debido a una complicación de tipo renal. 

Doña Inesita Rivas, esposa de CARR, llamó de inmediato a Ricardo, para que regresara a la ciudad y tomara el control de la emisora. 

“Ella no podía seguir sola con todo lo que implica el manejo de una radio. Fue otro reto el volver”.  

 El inicio de los cambios 

Romero Rivas organiza todo desde una pequeña pero cómoda oficina en el primer piso de la emisora. 

Ahí tiene varias pinturas surrealistas, un cuadro con muchas fotografías históricas de su padre, una pizarra de corcho, pero lo que más destaca es una antigua radio que sigue funcionando. 

A Ricardo le tocó tomar decisiones trascendentales para batallar con ese gran monstruo llamado Internet, y también con las poderosas plataformas digitales que transmiten música. 

“El paso a la nueva tecnología demoró y nos tocó hacer altas inversiones. La pandemia nos obligó a incursionar en algo que era exclusivo para los medios televisivos. Es entonces cuando arrancamos las transmisiones por Facebook Live”. 

El primer programa que entró en esa línea fue “Desayúnese con las noticias”, cuya primera edición arranca a las 06:00 y está bajo la dirección de Romero Rivas. 

En medio de las obvias dificultades al incursionar en este ámbito, el espacio pegó entre sus seguidores. 

Además, la emergencia sanitaria prácticamente obligó a Radio Cristal a mantener informada a la población. 

“Siete personas laboramos en turnos extras. El país vivía momentos críticos por la cantidad de víctimas mortales. Nos mantuvimos en esas jornadas y se nos abrió este abanico de imagen y sonido. En esa época no sabía nada de esta tecnología”. 

Los cambios —detalla Romero Rivas— debían incluir a referentes, como el locutor Guillermo Albuja. 

“Le tuvimos que enseñar algunas cosas. Antes nadie lo veía, ahora está visible para todos. Ya no podía permanecer con la cabeza agachada leyendo las informaciones. Todo eso debimos adaptar”. 

Algunas personas de la estación se jubilaron y esto dio paso a un cambio generacional que fue de gran utilidad en la tecnificación de la empresa. 

“Hasta 2019 aún se manejaba todo con caseteras, compacteras y equipos antiguos. Eso se acabó y empezamos a computarizar todo. Yo llegué en mayo, y en septiembre se dio la primera transmisión con este formato digital”. 

 Todas las emisoras son “cristalinas” 

El nombre de la estación que fundó Carlos Armando Romero Rodas no es una casualidad.  

Por el contrario, se enmarca en un contexto totalmente técnico y en el campo de la física. 

“Para que funcione una radio y se escuchen las voces o un audio, existe un elemento llamado ‘cristal’. Este vibra a la frecuencia 870. Es decir, todas las radios de AM son ‘cristalinas’ de alguna manera”. 

El sonido del Casiotone 

Radio Cristal, a más de ser reconocida por la potente voz de su director, sus mensajes y reflexiones, también trascendió en todo Ecuador por un sonido muy particular. 

Desde hace más de cuatro décadas hasta hoy, cuando el reloj marca las 07:30, se escucha una melodía. 

“Esas notas provenían de un aparato electrónico llamado Casiotone”, precisa Romero Rivas. 

Don Carlos Armando Romero viajó muchas veces por el mundo y a su retorno siempre traía algo novedoso. Una de esas cosas fue este instrumento. 

La melodía no es que la tocaba alguien y la ponía en un micrófono, ya estaba programada y se la escuchaba presionando la tecla cuatro. 

El Casiotone ya no funciona, pero ese sonido fue traspasado a cintas de casete, a CD y ahora en formato digital.  

Don Armando sigue presente 

La tecnología jugó un papel importante en varias de las decisiones que adoptó Ricardo Romero. 

Una de ellas fue reproducir frases o mensajes cortos pronunciados por don Armando Romero hace algunos años, y que hoy están más vigentes que nunca. 

“Implementamos un espacio que denominamos ‘Las 65 frases de CARR’, el cual se transmite cuatro veces al día. Esta es una manera de mantener vigente a mi padre”. 

Según Romero Rivas, la gente se identificaba con su progenitor porque era un hombre de pueblo y siempre habló a los ciudadanos de forma respetuosa. 

“Nunca cayó en la chabacanería o en las vulgaridades que se escuchan hoy en algunas estaciones de radio”. 

 Auditorios históricos 

En las instalaciones de Radio Cristal se hallan dos salas: la Enrique Ibáñez Mora y la Julio Jaramillo. 

Ambas acogieron una cantidad incuantificable de artistas de todo el Ecuador. 

Son espacios históricos dentro del mismo edificio de la emisora, donde también se desarrollaron cientos de eventos musicales y culturales. 

Los dos auditorios, respectivamente, llevan los nombres de dos referentes, uno de ellos es el compositor Enrique Ibáñez, quien cantó junto a Nicasio Safadi, en el dueto Ecuador. 

El otro, en cambio, construido en 1978, rinde homenaje al máximo cantante popular de la historia del país: Julio Alfredo Jaramillo Laurido.

En uno de estos espacios está el primer equipo con el que Radio Cristal hacía sus transmisiones. 

Otro sitio famoso del edificio es el Balcón del Pueblo.  

En diferentes épocas, muchos cantantes de todo tipo de géneros se asomaron aquí para saludar a sus fans.  

Al consultarle a Ricardo Romero respecto a cómo visualiza el futuro de las radios en el país, está convencido de que se mantendrán, pero a todas les tocará hacer innovaciones. 

Desde su óptica, aún falta por explotar más y desarrollar lo que son los podcast (contenidos de radio que se pueden descargar mediante una suscripción).  

“La gente, a veces, no tiene tiempo para abrir un diario o escuchar una emisora. Entonces nos tenemos que enfocar en esta alternativa”. 

Romero Rivas contagia un singular optimismo en cada frase suya, con mensajes que contienen un mesurado positivismo y una profunda convicción. 

Quizás, algún día, el edificio que construyó su padre sea declarado patrimonio cultural de Guayaquil, como un justo reconocimiento al popular radiodifusor, por todo lo que ha aportado en pro de los músicos ecuatorianos. 

Mientras tanto, por sus ondas continúan sonando las voces de los más grandes intérpretes del país. Incluso de aquellos que ya no están físicamente, pero que aún deleitan con sus temas a sus seguidores, gracias a Radio Cristal. (I) 

 Portada, fotografías y videos: Miguel Castro/Atarazana Go! 

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