El activista rockero Fernández sigue atrayendo a las masas

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Donde sea que se encuentre el fallecido promotor de conciertos de rock William Fernández seguramente la noche del sábado 26 de marzo estuvo feliz.

Sus amigos más cercanos, sus hermanos rockeros, sus panas emelecistas y demás conocidos le rindieron un homenaje con música. Tal como a él le hubiera gustado que sea en vida.

Es más, estuvo presente en el local de las calles Aguirre, entre Carchi y Tulcán. No físicamente porque eso ya es imposible. Su presencia fue en una enorme imagen con su rostro que se colocó en la pared donde se instaló el escenario.

Daba la impresión que Fernández vio todo el recital en su honor y también el mosh que se desató en varios momentos.

En el concierto Sur Insurgente -organizado esta vez por Marcelo Olaya- se vivieron momentos muy emotivos.

William fue recordado por la comunidad metalera de Guayaquil que llegó en buen número a rendirle un homenaje póstumo.

Al menos unas 150 personas arribaron para ver a siete bandas porteñas. Los músicos se entregaron al público. Dieron lo mejor de sí. Algunos integrantes de los grupos emitieron sentidas palabras para rememorar el legado de Fernández y su don de gente.

En numerosas oportunidades corearon el alias Arañita, con el que cariñosamente se conocía al gestor musical, en la escena rockera de Guayaquil.

El concierto empezó con casi dos horas de atraso.

Sin embargo, la espera valió la pena para ver a los grupos de diferentes géneros que acudieron al llamado de Olaya.

La apertura estuvo a cargo de Fragmento. Sus cuatro músicos Mary Silva (batería), Érick Sánchez (voces), Miguel Cárdenas (bajo) y Tony Blum (guitarra) lanzaron un repertorio de rock en español. Las 40 personas presentes a esa hora reconocieron el trabajo de estos jóvenes.

Covers de Bajo Sueños, Mago de Oz, Ángeles del Infierno, Barón Rojo y de Rata Blanca fueron aplaudidos y coreados por los metaleros.

Los himnos Maldito sea tu nombre y Los rockeros van al infierno causaron el deleite de todos. Fueron unos 45 minutos de un heavy metal de la más alta calidad.

De inmediato se acomodó frente al público Desastre Kataclismo. Iván Josué (vocalista), Luis Pincay (guitarra) y Andrés Reyes (baterista) descargaron un punk hardcore que alteró la calma que había hasta ese momento cuando el reloj marcaba cerca de las 20:30

El personal roquero llegaba de a poco al homenaje a Arañita. Músicos como Alfonso Villacís (Igor), promotores como José Franco Calixto (Brutalidad Total), integrantes del grupo Curetaje, Thunder Vacacela (Carbino), Aníbal Zúñiga (Estado de Violencia), entre otros, también estuvieron ahí.

Como en algunas tocadas se presentaron problemas técnicos no solo en el sonido, sino también al interior de algunas bandas cuyos instrumentos fallaron.

Julio Salame, líder y guitarrista de Notoken, fungió de técnico de sonido en varias oportunidades. Su aporte en este show no solo fue con su grupo, sino también dando asistencia a sus colegas. Loable de su parte.

La presentación de Desastre Kataclismo activó el mosh. Su frontman arengó a los presentes sin pelos en la lengua y estos respondieron. Josué no escatima nada a la hora de cantar. Su grupo se ganó los aplausos de la gente. Es durante la presentación de este trío en que se colocó la imagen del recordado Arañita.

Ronald Espinosa, vocalista de Putrefactos, y una persona más fueron los encargados de acomodarla.

Arpón tomó el control del escenario cerca de las 21:40. Su vocalista Juan Alemán saludó al público tras varios meses de no encontrarse con la comunidad metalera. No perdió el tiempo y junto a sus músicos soltaron lo mejor de su hardcore.

Los rockeros ya estaban conectados al concierto. Habían calentado los motores con todos los antecesores de este quinteto porteño. Como de costumbre su mascota Arponcito estuvo colgada del micrófono. En algunos casos Alemán la tuvo en sus manos y en otras se la metió bajo la camisa y solo se observaba la cabeza del muñeco. Qué gran show dieron los liderados por este exoficial de las Fuerzas Armadas del Ecuador.

Llegó el turno del cuartero Notoken. Los reyes del hardcore del Ecuador se tomaron unos minutos haciendo pruebas técnicas antes de iniciar su repertorio.

José Jiménez, vocalista, fue el último en asomarse al espacio donde iban a tocar.

Una vez que estuvieron listos empezó su recital.

Los rockeros se aglomeraron alrededor de la banda. Parecía que estaban desesperados por verlos cantar y tocar. Daniel Salame, conocido como Malvadín, no pudo acompañar en los coros a Jiménez (Chivolo) por fallas en su micrófono. Eso no impidió que la locura se desate a la primera canción.

El pogo congregó a unas 60 o 70 personas frente a los Notoken. Era como una hipnosis colectiva en cada interpretación. La sala se transformó en espacio donde predominó la histeria.

Salame y Jiménez dieron efusivas palabras al homenajeado Fernández. Daba la impresión que William (en una gran foto) miraba lo que pasaba en el local.

Cerca de una hora duró este estado de demencia general. Chivolo es probablemente el mejor frontman de Guayaquil y quizás del Ecuador, en la escena metalera. Canta como si estuviera enchufado a un generador de energía interminable.

Sus compañeros pareciera que también forman parte de esa fuente de poder. Gabriel Ávila le pega a la bataca con toda su fuerza. Lo hace con violencia, con ritmo. Malvadín es el poder grave de la banda en su instrumento de las cuatro cuerdas. En tanto que Julio tiene sobre sus hombros el equilibrio total de lo que hacen sus compañeros.

Su show concluye y los rockeros piden una más. Los Notoken se van porque saben que hay otros colegas en espera. Eran las 23:45 cuando dejaron el escenario.

La gente quedó extasiada con su presentación.

Empero, también empezó a abandonar poco a poco el local. Faltaban tres bandas: Putrefactos, Ningún Cool y NTN.

Una buena cantidad de metaleros salió en busca de más bebidas porque las que vendían en el bar se terminaron. Otros salieron para alimentarse, pues les tocó esperar por casi 120 minutos para que empiece el Sur Insurgente.

Un poco antes de la medianoche se produjo el sismo de 6 grados cuyo epicentro fue cerca de Esmeraldas. Un buen número de personas que estaba en el local ya no volvió al concierto.

Hasta esa hora habían disfrutado de Fragmento, Desastre Kataclismo, Arpón y Notoken. Seguro muchos se quedaron con las ganas de ver al resto de músicos. Sin embargo, el tiempo les jugó en contra y optaron por avanzar a sus casas. Será para la próxima. (I)

Portada, fotos y videos: Atarazana Go!

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