Seis promociones de camposinos se reencontraron en La Atarazana

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Una jornada de mucha fraternidad y de cariño fue la que se vivió la mañana y tarde del sábado 9 de septiembre, entre exalumnos del entonces Colegio Nacional Mixto Dr. Francisco Campos Coello.

Ese día, al menos un centenar de exestudiantes pertenecientes a seis promociones participaron en distintas actividades deportivas y emotivos encuentros.

La cita se llevó a cabo en las instalaciones de la Escuela Fiscal Mixta N.° 70 Presidente Velasco Ibarra, donde funcionó el plantel en sus inicios.

Hubo abrazos, largas charlas, risas, bromas, y más. Era el ansiado encuentro de viejos amigos, hermanos y familiares que no se veían desde hace muchos años.

La reunión fue un viaje al pasado. Al sitio donde se conocieron y compartieron algunas de las mejores experiencias de su vida.

Ahí estuvieron quienes hace más de 40 años se educaron en el plantel. Para este encuentro se dividieron en distintas promociones: 76-77, 77-78, 78-79, 79-80, 81-86 y 85-86.

Desde las 09:30 empezaron a llegar los camposinos. Lo hicieron en grupos, solos, con sus esposas, con sus hijos y hasta con sus nietos.

Ese sábado fue como regresar a una segunda adolescencia.

Hacia las 10:30 ya había arribado la mayoría de los convocados.

Uno de los casos más llamativos es el de las hermanas Loaiza-Andrade, quienes por décadas vivieron en la manzana D-5, de La Atarazana.

Grace, Janeth, Miriam y Dora estudiaron en el Campos Coello, y las cuatro acudieron a la convocatoria de los organizadores del evento.

Un programa con música de los 70

Al ritmo de la popular canción setentera “Dancing Queen”, del grupo ABBA, empezó la jornada con el desfile de todos los participantes.

Camisetas azules, rojas, verdes, blancas, amarillas y naranjas eligieron los exestudiantes para identificarse.

Los Bee Gees y su famoso tema “Stayin’ Alive” (1977) también se hicieron presentes en esta fiesta.

Las camposinas y los camposinos no dudaron en bailar y en recordar los célebres pasos de la música disco, que seguramente disfrutaron en sus años juveniles.

A esa hora ya reinaba una algarabía total entre los presentes.

Una vez que las escuadras de exalumnos se acomodaron en el lugar establecido, Miriam Loaiza y William Llanos tomaron la palabra.

Ambos se encargaron de darles la bienvenida a sus compañeros y agradecerles por la comparecencia.

Pero en la cita también hubo un momento muy significativo, pues se recordó a aquellos amigos y a los maestros que ya no están.

Con un minuto de silencio y en algunos casos elevando la mirada hacia el cielo, se les rindió un homenaje póstumo.

En la escuela Velasco Ibarra estuvieron presentes ese sábado: Miguel Arcentales, Julio Paladines, Isabel Montiel y Alejandrina Córdova, exprofesores del Campos Coello, y de la mayoría de los asistentes.

Los parlantes se activaron otra vez y fue para elegir a la madrina de estos juegos. Una representante por cada equipo se acomodó en la parte frontal donde se desarrolló el acto inaugural.

Tras un sorteo entre las mismas damas, Janeth Loaiza, de la promoción 79-80, resultó electa como la soberana de las olimpiadas.

Con la salida de las delegaciones de los deportistas, empezaron a programarse los juegos de indorfútbol, de básquet, las partidas de ajedrez y las de cuarenta.

Así mismo, se programó la presentación de un sketch cómico, el cual se cumplió dentro de un aula de la escuela.

Alrededor de 40 personas ingresaron al salón. Esos minutos, sin dudarlo, trajeron muchos recuerdos a todos, pues otra vez ocuparon las bancas y las instalaciones en donde se formaron durante su pubertad y adolescencia.

Las horas transcurrieron en medio de juegos y de risas. Algunos ganaron y otros perdieron.

Entre los ganadores también están los alumnos de la Escuela Fiscal Mixta N.° 70 Presidente Velasco Ibarra, pues recibieron tableros de básquet, totalmente nuevos, y cinco pelotas, para la práctica de ese deporte.

Los organizadores de la reunión camposina y la directora de ese plantel, Beatriz Vera, acordaron aquello.

A medida que se terminaba la tarde, poco a poco, los exalumnos del Campos Coello comenzaron a retirarse.

Los abrazos y los agradecimientos entre sí no faltaron. Además hubo intercambios de números telefónicos celulares y de contactos en las redes sociales. Algo impensable en la época cuando eran colegiales.

La jornada del día se apagaba lentamente, pero a la vez daba inicio a la consolidación de una amistad que jamás desapareció. Solo estuvo alejada por el tiempo y por las ocupaciones de cada uno.

Los jóvenes de hace 30 o 40 años, que entonces jugaron y rieron en estas canchas y salones de clase, ahora son adultos que peinan canas, con la piel un poco arrugada y unas libras de más. Eso sí, su espíritu juvenil se mantiene intacto. Así lo demostraron el sábado 9 de septiembre, un día que será recordado por muchos años entre la comunidad camposina. (I)

Portada, fotografías y videos: Atarazana Go!

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