La señora Anita está de regreso en el barrio

0
445

Cerca de las 11 de la mañana del último sábado de enero, la señora Anita Pilco transitó nuevamente por el sector donde trabajó por muchos años en la Atarazana.

Su paso ya no es el mismo de antes. Ahora, incluso, usa los lentes de forma permanente y se apoya con un bastón, pero eso sí tiene la misma sonrisa y el cariño de siempre para responder cada vez que un vecino la saluda.

Ella es conocida en el barrio porque durante casi cinco décadas se dedicó a la venta de periódicos. Lo hizo en varios puntos de la urbanización como la manzana D-1, también se ubicaba en la parte posterior de la Unidad Educativa Fiscal Dr. Francisco Campos Coello, entre otros sitios.

La riobambeña de 85 años se ausentó por varios meses de la Atarazana. Hasta el año pasado era común verla recorriendo por las peatonales o calles de la ciudadela con su funda llena de diarios.

Problemas en su salud, sobre todo en sus ojos la alejaron del trabajo que cumplió de lunes a domingo desde que tenía cerca de 30 años.

Grave accidente

En octubre pasado, la señora Anita sufrió una caída que le pudo costar la vida. Ella se resbaló en su casa ubicada en Mapasingue y tuvo un fuerte golpe en la cabeza.

Sus familiares la llevaron de emergencia al hospital de Monte Sinaí donde recibió los primeros auxilios. Dada la gravedad de la lesión fue necesario operarla de manera urgente.

Durante tres meses estuvo asilada en esa casa de salud. Parecía que la vida se le extinguía a esta noble mujer, pero el destino tenía otros planes.

La señora Anita salió adelante. Eso sí, producto de la intervención quirúrgica le quedó un hueco en el lado derecho de su cabeza.

“Los doctores me manifestaron que me he salvado de morir”, sostuvo.

Por ahora, según dijo, no tiene secuelas graves de ese accidente.

Otro inconveniente que se le ha agudizado a esta chimboracense es el de las cataratas. Los anteojos le ayudan en algo, pero tampoco son una solución en firme.

La octogenaria ya ha venido a la Atarazana en un par de ocasiones más, manifestó. Han sido visitas cortas para cobrarle a personas que tenían valores pendientes con ella por la venta de los periódicos.

Ni su estado de salud ni sus años la han alejado de la urbanización que la vio crecer entregando periódicos a domicilio o vendiéndolos en un tendido.

Ella es un personaje irremplazable dentro de la urbanización. Al igual que lo es don Viche, el célebre mecánico de bicicletas o como también lo fue Omar Jaramillo (+), vendedor de hamburguesas en el sector de los bloques.

La historia de su vida estará atada por siempre a la Atarazana. (I)

Doña Anita y sus cinco décadas repartiendo noticias a los atarazaneños

Portada y fotografías: Atarazana Go!